viernes, 2 de mayo de 2014

Trabajador y trabajadora. No es lo mismo.

En fin, que la cosa es que se me pasó el 1 de mayo y no dije ná. Y quería.

Porque como dice la caricatura, el 1 de mayo es el día del Trabajo y el resto de los días es de los explotadores:

Los de las grandes empresas y las muy micro, que creen que cuanto menos paguen o menos trabajadores contraten para más tareas, crecerán más. Para el explotador público, que contrata con honorarios para no pagar vacaciones, ni seguros de cesantía, ni las previsones de rigor con las que un día quien trabaja pueda asegurarse una pensión de miseria para regocijo de las AFP y su gentuza. Para el explotador público, que gusta aparecer en la prensa como super héroe de la justicia y el trabajo justo, pero contrata a honorarios y sin embargo exige horarios y horas a la semana, muchas veces irrespetando enfermedades, necesidad anual de descanso y necesidad de administrar la vida propia.

Ayer (o antes de ayer, o el jueves) fue el Día del Trabajo. Yo quería saludar a las trabajadoras de este país, a las de la doble jornada, las que llegan de trabajar a trabajar. Del trabajo productivo al reproductivo. De las labores del horario, los o las jefas, los informes, los arqueos, los depachos, las melgas, lo que sea, a la loza, las ollas, la comida, las tareas de los niños, la ropa sucia y la ropa limpia, el orden, los platos. Y las que, peor, por retorcidas creencias históricas, hacen todo eso y más mientras su trabajador, se tira en la cama a ver televisión, esperando a que la cena esté lista, creyendo que eso las hace más buenas, mejores mujeres y más dignas de los homenajes anuales del día de la madre. Hubiese querido enviar un abrazo a las trabajadoras que hacen lo mismo que ellos y ganan un 15% menos, a las que les preguntan su estado civil y la edad de sus hijos en la entrevista de trabajo, las que tienen menos posibilidades de ser ascendidas por su maternidad, para eso están ellos que tienen más tiempo libre, a las que descueran por la espalda cuando consiguen un mejor puesto, siempre con insinuaciones referidas a su vida sexual. Hubiese querido pedir que me publicaran un artículo y enviar en él un abrazo a las que se evalúa, no sólo por su rendimiento en el "competitivo mundo" de los negocios, de la educación, del retail, de lo que se nos cruce; sino tbn por lo bien o mal que pueda lucir el escote, por el largo y ancho de sus piernas, por sus kilos, por lo agradable que puedan, o no, ser a la vista de los señores; a las que se evalúa también por la habilidad que han tenido para esconder canas y líneas de expresión. Y a las que no tienen estos agregados y tienen la vida laboral de sus equivalentes masculinos, lo que no significa que quede nada por hacer.

Es que, en realidad, no es lo mismo ser trabajador que trabajadora. Todavía pasa que hay trabajadoras que no siempre reciben un salario por su trabajo, que muchas veces pasa con creces las 12 horas diarias. Las trabajadoras muchas veces dependen de un "empleador" que no solo no les paga, sino tantas veces las vulnera, las abusa, y luego, obtiene la complicidad de muchas voces cuando decide poner fin al contrato y reclama su indemnización.

domingo, 18 de agosto de 2013

A propósito de un chiste de Siri Liniers

Necesito a los cazafantamas
para que se lleven los fantasmas de lo que ya no ocurrió...

:)

domingo, 11 de agosto de 2013

Siento, luego insisto.

¿Y dónde estoy yo?
¿Dónde me quedé? Parece que llevo años desaparecida de mi misma
y a ratos me extraño.

Hace siglos que no escribo poesía,
que no me descalzo por placer,
que no formo un ladrillo de adobe,
que no pongo una semilla en tierra,
que no me río mientras miro a alguien de reojo,
que no bailo hasta pedir piedad,
que no descuadro la mirada mía, ni de nadie,
que no abro los ojos desmedidamente.

A veces, en sueños, veo los bordes de mi isla
entonces dejo de sistematizarlo todo
y sólo lloro.

viernes, 26 de julio de 2013

Reflexión suelta en la madrugada...


A veces, cuando un grupo de personas ven, por ejemplo, un cuadro, como los que pintaba el hombre de Oceanormar, a veces, un@ de ellos o ellas, exclama algo así como "Sublime..."

Yo creo que cuando eso pasa, efectivamente pasa algo sublime. Alguien está viendo algo que para los demás es invisible. Alguien tiene despierto algo que para los demás está dormido, y eso es maravilloso, porque si alguien es capaz de percibir esa luz que los demás no ven, tarde o temprano, el resto tbn lo hará.
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martes, 25 de octubre de 2011

El Cobrador del Sur



El Cobrador del Sur: Llega EL COBRADOR DEL SUR, la pesadilla de las multinacionales.

Les presento a mi nuevo héroe

viernes, 21 de octubre de 2011

no surprise


No me sorprendes
ni un poco.
Estuve despierta toda la noche
para prevenir con la debida antelación
tu ausencia en mis sueños.
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miércoles, 19 de octubre de 2011

La Mosca

    Hace mucho, mucho tiempo, en este mismo blog, escribí sobre una elegantísima avispa que vi tratando de subir por la ventana de una guagua. Como entonces (y como ahora; las cosas no han cambiado tanto) me sentía una especie de Luisma cósmica, intuí que había un mensaje para mi en la aventura de aquella avispa que resbala por el vidrio una y otra vez, en su camino a la ventana abierta antes de desparecer por ella, mensaje que aunque intuí, no terminé de entender sino mucho tiempo más tarde.

    Hace unos día la volví a encontrar, más corriente, más torpe, menos acinturada, haciendo el mismo recorrido, perdida, con un traje ordinario y poco agraciado, de mosca. Esta vez llevaba las de perder: la ventana de la guagua estaba cerrada. Aun así la mosca hacía uno que otro intento. Me quedé mirándola, más perdida que la avispa, sus intentos eran un poco más erráticos, pero subía y aquello de volver a sentirme una Luisma cósmica (qué cosas tan pequeñas pueden hacernos tomar consciencia de nuestra abismal ignorancia, no?) no ayudaba mucho. Al fin la guagua detuvo su ruta y abrió sus puertas (yo recordaba a una paloma que en 1993 cruzó a pie con la muchedumbre en hora pick por la calle más central y transitada de Santiago de Chile, caminando, como una peatona cualquiera) pero la mosca ni caso (por eso me acordé de la paloma) y entonces, no sé si hice bien o mal, pero abrí la ventana.
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