sábado, 16 de julio de 2011

FELISA

No, si lo mejor de todo era ir a la casa de mi bisabuela. La casa de Felisa tenía algo mágico, aunque pasados más de 30 años aun no pueda precisar en qué radicaba, donde estaba el punto neurálgico de aquel lugar inolvidable: Si en la belleza inconmensurable de su rostro a los 87 años, si en lo rubio de su “tomate”que contrastaba con el plata del resto de su cabello, si en aquél patio techado y con suficiente luz para las plantas y los canarios, si se trataba de los canarios, esos pajarillos tan diminutos que tenía la tía Irma y que además cantaban de buen ánimo, con un sonido tan lúdico y gracioso. O si el aroma de aquellas flores, que no llegaban ni a rojo ni a rosa, o en la diversidad de los colores de sus pétalos, que mi abuelo me había mostrado muy niña, y que eran un verdadero regalo en medio de una ciudad situada en pleno desierto. No tengo claro si la magia residía en aquél carrito de bebés con muñeca incluida, todo un pack de los años 50 ó 60 que llegaban a mis manos por obra y gracia de ella, mi bisabuela. Tal vez no era el pack en sí mismo, sino la posibilidad de pasear con él por la casa, jugando a ser una señora que se perdía en medio de la ciudad y que le preguntaba a Felisa cómo llegar a destino, mientras ella me miraba divertida seguir con el carrito de bebés mientras imitaba el ruido de un microbús.



A veces, en todo caso quito de en medio todas estas posibilidades, porque me inclino a creer que el punto era aquél artilugio fabuloso: La mecedora, la mecedora blanca, de madera, con los cojines color beige y estampados de cañitas, que a mis 5, 6 y 7 años fueron la delicia de mis visitas a aquella casa de la calle Luis Mancilla. Felisa lo sabía, siempre lo supo, por eso a veces se cambiaba a la mecedora de Carlos Moberg, un hombre de más de 70 años que conservaba su gran estatura y aspecto rubicundo y macizo de hijo de ingleses que, por causas que jamás sabré, había conquistado el científico corazón de mi tía Guille que, a su vez, era sólo un poco menor que mi abuelo, que al ser el hijo mayor de Felisa, me había regalado al nacer, la incalculable fortuna de ser su bisnieta.


De la mano de Felisa aprendí los secretos del crochet, cuando ella tenía 92 años bien cumplidos y yo 12: he allí una de las herencias más preciadas de mi vida.


Ir a la casa de mi bisabuela siguió siendo lo mejor hasta mis 18, ocasión en que me tomé la primera y última foto junto a ella, que acababa de cumplir los 100, y sigo estado segura que, en ese preciso instante, era la mujer más hermosa que mi ciudad natal había albergado a lo largo de su historia.
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lunes, 20 de junio de 2011

La Crisis, una explicación confiable


Miren Etxezarreta - La Deuda Pública y el Pacto del Euro from ATTAC.TV on Vimeo.

Supongo que me negué durante bastante tiempo a hablar de este tema. El juego de vivir o sobrevivir en que nos mete este sistemita hizo lo suyo conmigo tbn. Como quiera que sea hay cosas que claramente (como con todo) otr@s pueden explicar mejor que una. Pronto subiré otra voz autorizada: Joan Melé, Subdirector de Triodos, "la Banca ética" (mi futuro banco, junto al actual), que explica el origen de la crisis en España, con sus particularidades.


Por lo demás, estoy haciendo una restauración de sistema de mi identidad, por lo que supongo que estaré más seguido por éstos lares, al final, la única forma de volver a escribir es escribiendo.

miércoles, 15 de junio de 2011

A propósito de Fito Páez

yo quería poder más que el amor y ser más fuerte que el Olimpo.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Dos tardes a la chilena

El lunes y martes estuvimos reunidos un grupo de chilenas y chilenos en La Cuesta, para hablar del bicentenario y la sociedad chilena actual (o el vil-centenario, como lo llamarían los mapuche). Este encuentro estuvo organizado por el grupo Amigos de Chile.

Este grupo es bastante interesante, principalmente porque como dice Pedro Zerolo, tienen una forma de ver la nacionalidad que es expansiva, participativa, inclusiva. Practican el folclore y lo comparten junto a otros grupos, incluyendo el folclore canario. Bailan lo mismo una chueca que una isa y comparten las tradiciones con alegría y sentido de equidad. Por eso mismo me dio un poco de pena tener que confesar y advertir a Orlando, su organizador mi postura crítica frente al bicentenario. La “conferencia” que me tocó dar iba sin práctica, es decir nunca la di sentada en mi cama, contando el tiempo. Fue un poco a capella y se sostuvo en algunos de los tópicos que vergonzosamente aun nos enorgullecen y en algunas realidades inmediatas. Luego hubo un debate en el que también tuve el privilegio de participar en la compañía del Trabajador social y Master en teología Josué Fonseca, un tipo bastante íntegro que partió con datos duros (como suele pasar) y que al final y contrariamente a la primera impresión que tuve, también guardaba una postura bastante crítica respecto a muchos temas que alcanzamos a ver.

Entre lunes y martes hablamos entonces de la Guerra del Pacífico y la vergonzosa rivalidad que los Gobiernos tan bien han rentabilizado respecto de nuestros vecinos inmediatos, específicamente Perú y Bolivia. Realidades construidas y que en el momento de los “kuibo” no se sostienen por sí mismas. Hablamos de los cambios que ha experimentado Chile en los últimos años, de la actualidad y de las vergonzosas violaciones a los DDHH del pueblo mapuche, hablamos del saqueo del agua y la cultura indígena en el pueblo aymara, y con sólo un botoncito de muestra, de la situación de las minorías sexuales en Chile y de la mujer.
En las intervenciones, debo agradecer que el lunes Ernesto aclarara que la rivalidad con peruanos y bolivianos fuera más fuerte en el norte y que actualmente la hostilidad tiene más bien relación con las fuertes oleadas de inmigrantes que se concentran en Santiago, un fenómeno “nuevo” que pasa por el tema económico, por así decirlo. Luego Cristian entregó sus propia perspectiva mucho más optimista, relacionada con el crecimiento económico y aumento de oportunidades.

Josué terminó haciendo un llamado a recuperar nuestros colores y la capacidad de crear y mirarnos.Yo me despedí con la esperanza que pal verdadero bicentenario lleguemos con mejor pie.  Finalmente el lunes vimos “El Regalo” que fue un auténtico ídem (con actrices y actores clásicos del cine y serias chilenas) y el martes a Coco Legrand... para cerrar con risas, que exorcisan cualquier raspadura que hubiera podido quedar de la crítica. Dos tardes encantadoras.
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jueves, 2 de septiembre de 2010

miércoles, 11 de agosto de 2010

Los mandatos de género y el blog


Hay que decirlo.
No es fácil escapar de los mandatos del género. Hay que estar tan alerta como en el juego de las órdenes al revés, al que es difícil sobrevivir, básicamente porque estamos acostumbrados a hacer lo que se nos dice, a “seguir al líder” y en el tablero del juego de la vida de las mujeres “el líder” suele ser cualquiera, menos nosotras mismas.

Y cuando no tenemos “líder” nos ponemos a buscarlo, algunas veces de manera desesperada y patética (punto al que espero nunca haber llegado). Esperamos que haya alguien más que nos “autorice” a sentirnos dignas de ser amadas por nosotras mismas, por lo general a través de un “te amo”, qué importa lo que haya que ofrecer a cambio. “Si él me ama”, “si ellos me aprueban” “si les parezco guapa” es que ya puedo amarme yo, ya puedo aprobarme, ya puedo respirar tranquila, etc. Es decir, obedecemos a pie juntillas el mandato de género que cae sobre las mujeres: ser para los demás en vez de ser para ser mi.

Bueno todo este circunloquio para decir que llevo meses sin escribir este blog. Meses. Y para confesar uno de los factores que me ha detenido es el pensar que tenía que tener “cara” después de tener a amig@s y lector@s tanto tiempo sin notas, venir a escribir de lo que fuera. Me he pillado, menos mal, por lo que declaro:

Escribiré este blog cuando me de la gana, aunque pase mucho tiempo entre un post y otro… Y cuando escriba, lo mandaré a mis amig@s, que seguro que lo disfrutarán… y sino lo disfrutan, eliminarán el correo antes de abrirlo y todo bien.